La formación del personal docente, así como la investigación, en el ámbito de las Necesidades Educativas Especiales representa una oportunidad para dar respuesta a un conjunto de alumnos que tienen ciertas dificultades para conseguir los objetivos de aprendizaje establecidos en cada uno de los niveles educativos. Es bien conocida en la literatura y en la legislación la cobertura que se ofrece a los alumnos con discapacidad, bien sea física o funcional. Sin embargo, las necesidades educativas especiales asociadas a la alta capacidad no vienen bien recogidas ni de forma legislativa ni de forma social. Los alumnos con AACC no transmiten esa necesidad en el ámbito social de recibir una atención especial por su aparente facilidad para obtener buenos resultados académicos.

Es por ese motivo que las legislaciones educativas recogen de forma muy escueta la atención que deben recibir en las aulas y los programas de apoyo disponibles para ellos. Esta falta de atención repercute en altas tasas de abandono escolar, diagnósticos equivocados respecto a las peculiaridades de los alumnos, confundiéndose en muchas ocasiones con patologías clínicas y trastornos en el aprendizaje.

Dentro de los objetivos principales que se marcan dentro del Observatorio para la Transformación de la Educación de la URJC está el proporcionar apoyo tanto a docentes en ejercicio como a los futuros en el ámbito de la formación, pues el tutor del aula, como conexión directa diaria de la evolución en el aprendizaje del alumno, representa el mejor test de detección inicial de las características brillantes de este tipo de alumnos. Por este motivo, la formación que un docente debe recibir debe ser integral en la observación de particularidades que puedan poner sobre aviso a las autoridades educativas. La detección en el aula, las formas de intervención, las relaciones con el entorno familiar y social, el alumno de AACC como dinamizador del aula y motor de motivación para el resto, el ver al alumno de AACC como un recurso y no como una amenaza,  la mejora de las habilidades sociales, etc., son cuestiones a las que un tutor líder resonante en las aulas debe saber dar respuesta.  Además, avanzar en la investigación de las necesidades de las altas capacidades, proporcionando metodologías de aprendizaje innovadoras que redunden en la mejora del rendimiento académico de este tipo de estudiantes, así como en su asesoramiento y orientación académica.